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Historias de detención y deportación: la “crueldad como política” en la frontera

Edgar fue arrestado debido a su color de piel y sus rasgos mexicanos, Arelis fue separada de sus hijos y no se le permitió contactarlos durante su detención, mientras que Matías, quien sufrió un infarto durante su detención, fue deportado a México y poco después secuestrado; todo dentro de la “crueldad como política” que fue documentada por un grupo de organizaciones y albergues que apoyan a las personas migrantes en ambos lados de la frontera.
Después de entrevistar y documentar los casos de más de 110 personas, el Servicio Jesuita a Refugiados México (JRS- México), la Red Pedro Pantoja, el Instituto Fronterizo Esperanza (Hope), Derechos Humanos Integrales en Acción (DHIA) y otras organizaciones civiles encontraron abusos durante arrestos, detenciones y deportaciones, así como las realidades de los solicitantes de asilo varados, por lo que el próximo 25 de febrero darán a conocer el informe “Crueldad como política: Migración y la experiencia humana en la frontera entre Estados Unidos y México bajo Trump”.
“Esto no es sólo una campaña de control migratorio. Ni siquiera una de seguridad fronteriza. La separación de familias, la discriminación racial y el descuido de la seguridad y los derechos de los solicitantes de asilo y las personas deportadas son crueldad convertida en política”, denunció Jesús de la Torre, director asociado para Migración Global de Hope, a través de un comunicado oficial.

Relató que el año pasado comenzaron a trabajar en conjunto un grupo de organizaciones fronterizas y albergues para migrantes con el fin de monitorear el impacto de las políticas migratorias en los migrantes, y comprender mejor cómo responder a las necesidades actuales y ajustar nuestros esfuerzos humanitarios y de defensa en respuesta a ellas.
“En ese momento, temíamos que muchos de los impactos pasaran desapercibidos y que las voces de los migrantes no se escucharan”, recordó.
Y así se encontraron con historias como la de Edgar, Arelis, Matías o la de Edilson, de Honduras, quien fue rápidamente deportado a México tras haber solicitado asilo en un puerto de entrada, pero sus historias no son aisladas, por lo que documentaron las de muchas otras personas.
“Junto con un equipo de estudiantes de posgrado de la Universidad de Georgetown, analizamos datos de ICE y descubrimos que, entre el 20 de enero y el 31 de julio de 2025, sólo una de cada diez deportaciones de mexicanos a México se debió a condenas por delitos violentos. De hecho, la mayoría de las deportaciones ocurren a través de la frontera, aunque no siempre en coordinación con México, lo que deja a las personas en situaciones de vulnerabilidad”, externó.

Para mayor información puede visitar las redes sociales de Hope Border Institute, cuyo integrante destacó que impulsar una nueva agenda sobre la aplicación de la ley migratoria que defienda la dignidad humana y mantenga unidas a las familias es “moralmente urgente y prácticamente imperativo”.

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