CRISIS AMBIENTAL Y AUSENCIA: EL RELLENO SANITARIO EN LLAMAS Y UN GOBIERNO REBASADO
Chihuahua, Chih.—
El relleno sanitario de la ciudad volvió a incendiarse. No es un hecho aislado, ni un accidente menor: es la repetición de un problema que las autoridades no han logrado —o no han querido— resolver. Las columnas de humo, visibles desde distintos puntos de Chihuahua, encendieron nuevamente la alarma entre la población por los riesgos a la salud y al medio ambiente.
En medio de esta contingencia, el alcalde Marco Bonilla fue blanco de críticas al no encabezar de manera visible la atención de la emergencia. Por el contrario, fue señalado por encontrarse promoviendo un espacio público, lo que detonó cuestionamientos sobre sus prioridades en un momento clave.
La inconformidad creció en redes sociales, donde ciudadanos expresaron molestia e indignación ante lo que consideran una constante: la falta de respuestas eficaces frente a un problema que se agrava con el paso del tiempo. A esto se sumaron versiones que colocaban al edil en Ciudad Juárez, en compañía de Raúl García, participando en la promoción de un restaurante en un ambiente social. Aunque no existe confirmación oficial, la ausencia de una aclaración oportuna ha alimentado la percepción de desinterés.
El trasfondo es aún más delicado.
Desde campaña, y posteriormente durante su primera administración, Marco Bonilla asumió el compromiso de reubicar el relleno sanitario, una promesa presentada como solución definitiva a los constantes incidentes. Sin embargo, a la fecha, no hay resultados concretos.
La consecuencia es evidente: incendios recurrentes, contaminación persistente y una ciudadanía expuesta a riesgos que pudieron haberse evitado. Para diversos sectores, la falta de avances refleja no solo un incumplimiento, sino una incapacidad para atender un problema estructural que exige decisiones firmes.
Hoy, el fuego en el relleno sanitario no solo consume residuos; también vuelve a encender el debate sobre la eficacia del gobierno municipal. Chihuahua enfrenta una crisis que ya no admite discursos, sino resultados.




