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Embarazo después de los 40: entre el miedo social y la evidencia médica

En algún momento de la escuela primaria, comprendí algo sobre mi madre: era mayor que las demás madres. De vez en cuando, escribía su edad en un formulario o hablaba del año en que había nacido, y una compañera de clase exhalaba ruidosamente ante la respuesta. “Vaya, eso es MUY VIEJO”, decía.

Efectivamente. Mi madre tenía 29 años cuando quedó embarazada, y 30 cuando me dio a luz.

Esta situación me vino a la mente a principios de este año, cuando mi suegro expresó su preocupación, sin venir a cuento, por la posibilidad de que mi esposo y yo tuviéramos un segundo hijo a mi “avanzada edad” de 40 años. Dijo que estábamos cortejando un desastre médico, tanto para mí como para el bebé.

Mi primera respuesta fue de furia —ok, boomer—, pero ¿tenía razón? En 2019, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades anunciaron que, mientras que las tasas de natalidad de las mujeres menores de 40 años llevaban años a la baja, las de las mujeres de 40 años y pico iban en aumento, un 3 por ciento cada año desde 1982. La edad promedio de las madres primerizas en Estados Unidos es ahora de 26 años, frente a los 23 de 1994. Y en Manhattan, cerca de donde vivo, es de 32.

El riesgo es un concepto escurridizo, y es difícil cuadrar la investigación científica con la experiencia personal, pero no hay dudas de que existen ciertos peligros específicos de lo que, hasta hace poco, se llamaba “embarazo geriátrico”. Para poner estos temas en perspectiva, hablé con seis expertos para conocer las preocupaciones específicas que pueden surgir al tener un hijo después de los 40.

Es más difícil embarazarse

Esta es probablemente la parte más conocida de la ecuación del envejecimiento. El hecho es que los óvulos disminuyen gradualmente en número y calidad a medida que envejeces. Si tienes más de 35 años, se considera que tienes una “edad materna avanzada”; según el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, la fertilidad empieza a descender de forma más significativa en torno a los 32 años, y cae drásticamente en torno a los 37 años. “A los 44 años, las probabilidades de embarazo espontáneo se acercan a cero”, dijo Jane van Dis, ginecóloga y obstetra que ejerce en Burbank, California.

Por supuesto, las tecnologías reproductivas como la fecundación in vitro pueden ayudar a algunas parejas a evitar esas cifras, pero incluso esos esfuerzos pueden tener menos éxito con la edad. Según un informe de 2016 de los CDC, un ciclo de fecundación in vitro tiene un 36 por ciento de probabilidades de fecundar a una mujer menor de 35 años, mientras que tiene un 22 por ciento de probabilidades para las mujeres de entre 38 y 40 años, un 13 por ciento para las de 41 o 42 años y un 6 por ciento para las mayores de 42 años.

Es más difícil conservar el embarazo

Los abortos espontáneos y las muertes fetales pueden ocurrir a cualquier edad, pero las probabilidades aumentan a medida que envejeces. Las pérdidas de embarazo que ocurren antes de las 20 semanas —que se denominan abortos espontáneos; todo lo que ocurre después se considera mortinato o muerte fetal— casi siempre están causadas por problemas cromosómicos en el embrión, que son más probables en óvulos más viejos. Por este motivo, según Van Dis, las mujeres de entre 40 y 44 años tienen un 33 por ciento de probabilidades de sufrir un aborto espontáneo. En todos los embarazos, se cree que el riesgo de aborto espontáneo está cerca de entre el 10 y el 20 por ciento, aunque las estimaciones pueden variar. Es posible que estos porcentajes sean más altos, porque, por ejemplo, muchas mujeres que abortan lo hacen antes de saber que están embarazadas y pueden no comunicarlo.

Las pruebas también indican que las personas embarazadas de 40 años tienen mayor riesgo de tener mortinatos. Las razones no son tan claras, aunque en una revisión de estudios realizada en 2008, los investigadores sugirieron que la mayor incidencia de enfermedades como la hipertensión durante el embarazo o la diabetes gestacional entre las madres de más edad puede ser la causa, al menos en parte.

Debido a que un mayor tiempo de gestación puede aumentar el riesgo de mortinato, muchos médicos no permiten que una mujer de más de 40 años, comience su labor de parto después de la fecha prevista. Generalmente, se le practicará una inducción programada.

Aumenta tu riesgo de otras complicaciones

A medida que envejeces, aumentan tus probabilidades de desarrollar ciertos problemas cardiovasculares, como hipertensión arterial y cardiopatías. Esta es una de las razones por las que las mujeres de más de 40 años corren mayor riesgo de sufrir preeclampsia (tensión arterial alta y proteínas en la orina durante el embarazo, que pueden poner en peligro la vida) y diabetes gestacional (niveles anormalmente altos de azúcar en sangre durante el embarazo). Estas afecciones pueden crear una serie de problemas tanto para la madre como para el bebé, como un peso bajo al nacer (o anormalmente alto) y partos prematuros.

Otro gran problema es la mayor probabilidad de desarrollar placenta previa, una afección en la que la placenta cubre parcial o totalmente el cuello uterino. En todos los embarazos, uno de cada 200 desarrollará este trastorno, y hay pruebas de que el riesgo es mucho mayor en las mujeres de 35 años o más. La placenta previa es peligrosa y puede aumentar el riesgo de parto prematuro y mortinato.

Tu riesgo de cáncer de mama puede cambiar

Tal vez esta fue la mayor sorpresa para mí: las investigaciones sugieren que entre más edad tiene una madre primeriza al tener su primer hijo, mayor es su riesgo de cáncer de mama. Según la doctora Louise Brinton, exjefa de la Sección de Epidemiología Hormonal y Reproductiva del Instituto Nacional del Cáncer, las mujeres que tienen su primer hijo después de los 40 pueden tener un riesgo ligeramente mayor de desarrollar cáncer de mama en la década posterior al parto que aquellas que dieron a luz antes de los 20 años. “La visión simplista es que, a medida que envejeces, tus células cambian constantemente, y una fuerte dosis de hormonas puede promover que se conviertan en cáncer”, dijo Brinton.

Sin embargo, el modo en que este fenómeno se traduce en un riesgo absoluto, y no relativo, es un poco espinoso. Un estudio amplio publicado en 2018, por ejemplo, descubrió que entre las mujeres que tuvieron hijos entre los 34 y 47 años, el 2,2 por ciento desarrollaron cáncer de mama entre tres y siete años después de dar a luz (entre las mujeres que nunca tuvieron hijos, la tasa fue del 1,9 por ciento). En general, según la American Cancer Society, las mujeres de entre 40 y 49 años tienen un 1,5 por ciento de probabilidades de desarrollar cáncer de mama.

Para hacer las cosas más confusas, los estudios también han demostrado que los antecedentes de parto pueden tener un efecto protector contra el cáncer de mama en etapas posteriores de la vida, dijo la doctora Hazel Nichols, profesora asociada de epidemiología en la Escuela Gillings de Salud Pública Global de la Universidad de Carolina del Norte y una de las autoras del estudio de 2018. Así pues, el ligero aumento del riesgo de cáncer de mama tras un parto más tardío puede verse compensado con el hecho de tener más hijos en general.

Lo mejor que puedes hacer, dijo Brinton, es asegurarte de que tu médico es consciente de este riesgo y de que te sometes regularmente a mamografías.

Tu hijo puede tener riesgo de ciertas anomalías

Una vez más, cuanto más viejo es un óvulo, más probable es que tenga problemas cromosómicos, lo que puede aumentar el riesgo de tu hijo de padecer ciertas anomalías congénitas. Para las mujeres que quedan embarazadas a los 25 años, el riesgo de síndrome de Down, la anomalía cromosómica más frecuente, es de aproximadamente uno entre 1250; a los 40 años, ese riesgo se dispara a aproximadamente uno de cada 100.

Por supuesto, los análisis de sangre no invasivos para detectar problemas cromosómicos como el síndrome de Down permiten obtener información sobre la composición genética de tu hijo a partir de las 10 semanas.

También hay algunas pruebas, aunque limitadas, de que los padres mayores pueden suponer ciertos riesgos para su descendencia. Una revisión publicada en 2019, por ejemplo, descubrió que los bebés nacidos de padres de 45 años o más corrían mayor riesgo de sufrir ciertas complicaciones, como bajo peso al nacer, baja puntuación de Apgar (una prueba rápida para medir el bienestar de un bebé entre uno y cinco minutos después de nacer) y parto prematuro. También parecían tener más probabilidades de desarrollar autismo, esquizofrenia y trastorno obsesivo-compulsivo que los hijos de hombres más jóvenes. Sin embargo, es importante señalar que todos estos estudios eran observacionales, por lo que se necesita más investigación.

Conclusión

¿Qué conclusión podemos obtener de todo esto? El médico más optimista con el que hablé fue James Grifo, director del programa del Centro de Fertilidad Langone de la Universidad de Nueva York. Señaló que, aunque “el embarazo es uno de los estados más riesgosos que la mayoría de las mujeres experimentan en su vida”, las probabilidades de que se produzca un acontecimiento calamitoso siguen siendo bajas. “La edad media de mis pacientes es de 39 años y, desde el punto de vista obstétrico, les va bastante bien”, dijo. “La edad no es una razón para no intentarlo si quieres un bebé”.

En más de una ocasión tuve dos tipos de conversaciones con los expertos: una sobre lo que sabían por sus pacientes o sus investigaciones, y otra sobre las decisiones personales que tomaron sobre cuándo tener hijos.

Brinton, por ejemplo, quien tuvo una hija a los 42 años, dijo que sus mayores problemas eran “sociales” más que médicos. “Siempre fui la madre mayor”, dijo. “Cuando iba al colegio, me preguntaban si era su abuela. Cuando viene de un niño, es una puñalada en el corazón”.

Van Dis, que tuvo gemelos a los 39 años, dijo que desearía haber tenido hijos cuando era más joven, pero no por los riesgos para la salud. Postergó tener hijos antes debido a su carrera médica y a la ambivalencia de su entonces esposo respecto a formar una familia, y ahora está divorciada. “Le habría dicho a mi yo más joven que es mejor ser madre soltera que tener una relación con alguien que no está comprometido contigo, solo porque crees que no podrás tener una familia si no tienes pareja”, dijo.

¿Es responsable o inteligente intentar tener hijos a los 40? Los estudios psicológicos nos dicen que a los humanos nos cuesta imaginarnos a nosotros mismos sujetos a malos resultados, lo que puede ser la razón por la que persistimos en probar nuestra suerte. Joan Didion nos dice que “cualquier cosa digna de ser poseída tiene un precio”. Lo que mi suegro no sabía es que, cuando envió esa nota, yo ya estaba embarazada.

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